Desde hace algunos años,Lourdes Murillo (Badajoz 1964) ha ido refinando su particular universo creativo hasta hacerlo más abstracto y minimalista, como vemos en este homenaje a Yves Klein que tiene como hilo conductor el azul ultramar de gran intensidad que el artista creó y que consideraba el pigmento perfecto para representar lo intangible. El espectador puede acceder al interior del cubo y pintar con sus pisadas en la capa de pigmento azul esparcido por el suelo, rememorando las antropometrías con las que Klein introducía el concepto de pintura en el espacio. Murillo ha desarrollado ahora una concepción del espacio que partiendo de Fontana se ha hecho más sutil y espiritual, buscando representar la inmaterialidad y el vacío espacial a través de sutilísimas y exquisitas gradaciones cromáticas.