Pizcas y briznas, el título de la exposición que Lourdes Murillo inaugura en Málaga, da pistas sobre lo que el espectador va a encontrarse. Sus lienzos están llenos de pequeños gestos reiterados hasta el infinito. Son líneas, remolinos o incisiones que no se paran en los límites de la tela, sino que se expanden en la imaginación de quien los contempla para abarcar otros espacios no materiales. Lourdes Murillo (Badajoz 1964) presenta un políptico, cinco telas monocromas de técnica mixta en el que se mueve del ocre al blanco, para terminar en un fundido negro.Además de Pizcas y briznas, el políptico que da titulo a la muestra, cuelga cinco pinturas de gran formato en las que la abstracción se va haciendo cada vez más sutil. Lorna Scott Fox escribe en el texto del catálogo que se trata de “minitopografías… que se trasladan al body art. La piel del cuadro se exhibe desvestida, atravesada, pinchada y envejecida”. Murillo es creadora de un lenguaje hermético.